Para ser sincera nunca imagine o planee ser
docente, cuando me encontraba en la carrera de Lic. en Psicología llego el
momento de realizar las prácticas profesionales y mi primera opción fue el
centro de salud y si efectivamente me recibieron pero no me gusto el ambiente
laboral por lo que no acepte entrar ahí, una amiga me comentó que fuera a
CONALEP, yo tenia como 5 años que no pasaba por el colegio y yo recordaba que
estaba muy feo, pero aún así fui y me encanto pues ya no era la escuela de años
atrás, lo vi muy bonito, lleno de árboles, bien pintado, y me recibieron muy
bien, inmediatamente me abrieron las puertas, lleve mi curriculum vitae, nunca
con la idea de que me ofrecieran materias, solo se comentó de forma muy
informal la posibilidad, y me aceptaron para hacer mis prácticas profesionales,
se me dio la confianza de un proyecto institucional llamado Preceptorías,mismo
que incluía la atención psicológica y empezando el semestre me ofrecieron
formalmente dar clases. Lo cual no me desagrado puesto que en mi trabajo anterior
había entrenado a mucha gente.
Hoy en día me dedico de tiempo completo a la docencia,
laboro en el Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado Sonora,
(CONALEP). Siempre comenté que ser docente no llamaba mi atención, mi objetivo
iba enfocado a dar atención psicológica y orientación educativa a los alumnos,
pero surgió la oportunidad de ser docente, en primer instancia me asustó, pero
después, aparte de considerarlo un reto, concluí que era una buena forma de
acercarme a los jóvenes del colegio y de esta forma vivir y observar las
situaciones que se presentan, así como conocerlos mejor. Actualmente llevo el
proyecto de atención psicológica y orientación educativa del plantel e imparto
clases, lo que me ha permitido ampliar la visión de la enseñanza, pues aprendo
día con día lo mucho que influimos en los educandos y lo mucho que nos
necesitan. Vivo de este trabajo por que aunque en algunas ocasiones puedo
sentir frustración, angustia, desgano y estrés, la mayor parte del tiempo
siento satisfacción de dejarle algo a una persona y que ese algo, lo que sea,
le ayude a ser mejor persona y estar más preparada que cuando inició el
semestre, tengo muy buena comunicación con los alumnos, y siento orgullo de
lograr cada semestre el equilibro entre el respeto, la confianza, la empatía y
el desempeño, el día de hoy puedo decir que encontré mi casa en la docencia.
Imparto clases buscando siempre el aprendizaje, lo busco de forma divertida sin
caer en un circo y con mucho respeto hacia mis alumnos eso me ayuda a que este
sea recíproco, nunca olvido darles las buenas tardes, preguntarles como están,
decirles un piropo como chicos y chicas guapas, y motivarlos constantemente.
Quisiera llegar a jubilarme impartiendo clases, sin que mis alumnos lleguen a
pensar algún día que soy amargada, que no les enseño nada o soy mala docente,
quiero ser mejor cada día, y todos los días pido y busco tener las palabras
adecuadas que permitan que me entiendan y dejar algo en ellos.
Como he mencionado soy Lic. en Psicología, egresada de la
Universidad del Valle de México, decidí ser docente por que eso me ayudaría a
fortalecer la atención psicológica y orientación educativa en el plantel. Un
tiempo trabaje en Kimberly – Clark, era entrenadora de un sistema llamado SAP,
la empresa me volvió experta en dicho sistema y tenia que entrenar a muchos
empleados, ahí fue mi primera experiencia enseñando, y siempre tuve buenos
comentarios sobre que tenia mucha paciencia y buen trato con los aprendices,
que se sentían en confianza y lograban aprender, entonces cuando se me propuso
dar clases, recordé esos comentarios, los cuales me hicieron sentir confianza
para iniciar esta aventura, la cual
comenzó el 16 de agosto de 2010. Siento y pienso que es una gran responsabilidad
trabajar con personas y enseñarles, se que el futuro no esta cien porciento en
mis manos pero si sé que soy parte de ese futuro y de ese porcentaje, por muy
pequeña que pueda ser mi contribución, ser docente en la educación media
superior no es fácil, debido a que los jóvenes están en la adolescencia lo que
les provoca ser vulnerables, volubles, sensibles y la concentración no es uno
de sus mejores dones, pero son increíbles, divertidos, creativos, llenos de
vida y muy nobles, lo que me motiva a ser parte de sus vidas y su educación,
siento satisfacción al verlos graduarse y cuando me dan las gracias y bonitas
palabras cada fin de ciclo, pues son cosas que uno no espera de ellos, también
en las evaluaciones que nos hacen a los docentes y leo sus buenos comentarios,
me dicen que vale la pena la lucha continua en el aula. Llego a sentir
insatisfacción cuando alguno cae en drogas, cuando no pasan de semestre o no se
gradúan, siento que no hice suficiente en esos casos.
Es bonito pensar que por algo estás en esa escuela, la cual tú recordabas no tan bonita, y ahora laboras en ella. Yo considero que los psicólogos es la profesión que más se ocupa en el mundo, yo no sé qué haría sin la ayuda que he recibido de ellos, y me preocupa más aún que los jóvenes no tienen la confianza para contar con alguien para sus problemas, pero ahí está usted maestra Sunner, es soporte de los jóvenes y valla que si necesitan su ayuda, no decaiga y siga dando su 100%, para los psicólogos mi respetos.
ResponderEliminarHola compañera Sunner:
ResponderEliminarLeí con atención tu entrada y me pareció muy interesante lo que realizas en tu centro de trabajo y como tú también puedes combinar tu labor docente con tu profesión, el ser parte del grupo de tutores me ha dado la oportunidad de acercarme y apoyar a mis estudiantes, por lo que reconozco tu labor.
Saludos
Mario Ramirez
Hola compañera Sunner.
ResponderEliminarUn gusto saludarla y leer su confrontación con la docencia, me gustaría felicitarla porque hasta el momento somos pocos los que entendemos que trabajamos con seres humanos quienes son nuestros alumnos, esa es una de las partes más importantes en nuestra labor, y usted que psicóloga me imagino que los ha de entender mejor porque esta etapa es muy difícil veces confieso se me olvida que ellos sienten y doy mis clases simplemente con entrar al salón y explicar mis temas y es importantísimo saludarlos y motivarlos antes de comenzar la clase y finalizando recalcando los acierto que tuvieron. La felicito al principio de nuestra labor se siente uno desmotivado por la falta de experiencia en la pedagogía pero ya después se reflejan las satisfacciones de nuestro trabajo, es muy gratificante y cuando actuamos de buena fe es mucho mas, échele maestra que nunca vamos a terminar de aprender y como usted dice esperamos poder llegar a una jubilación con la misma enjundia con la que estamos.
Hola Sunner. Recibe un cordial saludo. He revisado tu blog, me parece excelente. Felicidades
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